Llevaba años tapándome el cuello con pañuelos. Esto es lo que por fin me funcionó (y no fue la clínica)

ClearSkin – Advertorial historia

HISTORIAS DE LECTORAS · PIEL Y BIENESTAR

Llevaba años tapándome el cuello con pañuelos. Esto es lo que por fin me funcionó (y no fue la clínica)

Por Maite, 56 años · Valladolid · Lectura de 4 min

Mujer en una terraza de verano con un pañuelo al cuello

Os voy a contar esto como se lo contaría a una amiga con un café delante. Porque durante seis años no se lo conté a nadie.

Empezó con uno. Un bultito blando en el lado del cuello, del tamaño de un grano de arroz. Luego salió otro. Luego dos en la axila. Y uno justo en el escote, donde se ve con cualquier blusa un poco abierta.

No me dolían. Pero me cambiaron la forma de vestirme. Cuellos altos en septiembre. Pañuelos en agosto. Las blusas de escote de pico, al fondo del armario.

En las fotos familiares siempre me ponía de perfil, del lado "bueno". En la playa no me quitaba el pareo hasta estar tumbada. Y cuando Carlos, mi marido, me daba un beso en el cuello, yo me apartaba sin darme cuenta. Él nunca dijo nada. Yo sí lo notaba.

Lo peor era el collar. Se enganchaba. Una vez, en una boda, tiré sin querer y estuve toda la cena con una servilleta apretada contra el cuello.

Mujer ajustándose la blusa frente al espejo

Lo probé todo. Y cuando digo todo, es todo.

Primero, las cremas. La de la farmacia, la de internet "con aceite del árbol del té", otra que me recomendó la de la peluquería. Semanas poniéndomelas cada noche. Los bultitos, igual. Lo único que cambió fue mi cartera.

Después, los remedios de toda la vida. Vinagre de manzana con una tirita. El ajo. El esmalte de uñas transparente que según una vecina "los ahoga". Me irritaron la piel y me dejaron una rojez que tuve que tapar… con otro pañuelo.

Luego, el hilo. Sí, el famoso truco del hilo dental. Delante del espejo del baño, con las gafas de cerca, girando el cuello como podía. Imposible hacerlo bien yo sola. Se soltaba, se movía, y acabé dejándolo a medias con miedo de hacerme algo.

Y al final, la clínica. Pedí presupuesto en una clínica estética. Me pedían unos 240 € por quitar cuatro, con cita a casi dos meses vista. Salí de allí pensando que, para algo "sin importancia", era muchísimo dinero. Y lo fui dejando.

Repisa del baño con cremas y remedios caseros

Hasta que un martes, tomando un café con Rosa…

Rosa es mi amiga del grupo de caminar. Tenemos casi la misma edad. Ese día llevaba una camiseta de tirantes y yo, sin pensar, le dije: "Oye, ¿tú no tenías una cosita aquí?", señalándole la axila.

Se rió. "Tenía. Tres. Me las quité yo en casa." Y me enseñó en el móvil un lápiz pequeñito con unas anillas. Lo había comprado su hija.

Mi primera reacción fue la de siempre: "Otro invento de esos que salen en los anuncios." Había visto mil. Pero es que se lo estaba viendo a ella. Sin marca. Sin rojez. Con su camiseta de tirantes.

Dos amigas comparten el móvil en una cafetería

Por qué esto era distinto a todo lo que yo había probado

Se llama ClearSkin Pro. Y cuando Rosa me lo explicó, entendí por qué el hilo no me había funcionado: la idea es la misma, pero hecha bien.

Es un lápiz aplicador con unas anillas de goma muy finas. Metes el bultito por la punta del lápiz, empujas, y la anilla queda abrazando justo la base. Bien colocada, a la primera, sin hacer nada a pulso.

A partir de ahí, el bultito deja de "alimentarse", se va secando poco a poco y acaba cayéndose solo, con la anilla. Sin cortar. Sin quemar. Sin frío. Es una técnica que se usa desde hace años en consulta, pero pensada para hacerla en casa.

La anilla colocada en la base de la verruga colgante

Trae 40 anillas en dos tamaños: las pequeñas, para los bultitos finos, y las grandes, para los que tienen la base un poco más ancha. Y unas toallitas para limpiar antes y después. Lo que a mí me convenció: en vez de pagar por cada uno en la clínica, con un kit tenía para todos.

Kit ClearSkin Pro con lápiz aplicador, anillas y toallitas

Cómo lo usé yo, paso a paso

Lo pedí un jueves y el sábado lo tenía en casa. Lo hice el domingo por la mañana, sin prisa, en el baño.

1

Limpié la zona

Con una de las toallitas que trae el kit, pasé por el bultito y alrededor. Empecé por el del cuello, que era el que más me molestaba.

2

Elegí la anilla

Para ese, la pequeña. Para el del escote, que tenía la base más ancha, la grande. Las instrucciones dicen que si dudas, empieces por la pequeña, y eso hice.

3

Pasé el bultito por la punta y solté la anilla

Esto es lo que me daba miedo, y fue lo más fácil. Noté una presión ligera unos segundos, como un pellizquito, y ya. Menos de un minuto.

Colocando la anilla con el lápiz aplicador
4

Hice vida normal y esperé

Me duché como siempre, solo con cuidado de no frotar con la toalla. Y me olvidé del tema.

Lo que noté (contado tal cual me pasó)

El primer día, nada especial. Alguna molestia leve, de esas que se te olvidan.

Al segundo y tercer día vi que el bultito se iba poniendo más oscuro y más seco. Me asusté un poco, lo confieso. Le escribí a Rosa y me dijo: "Es normal, a mí me pasó igual". Y es lo que pone en las instrucciones.

El del cuello se me cayó al cuarto día, en la ducha. Así, sin más. El del escote tardó un día más. Toqué la zona y estaba lisa. Me quedé un rato delante del espejo pasando el dedo, como tonta.

Esa semana hice los de la axila. Y un sábado, para salir a cenar con Carlos, saqué del fondo del armario un jersey de escote de pico que llevaba años sin ponerme. Sin pañuelo. Sin collar estratégico. Carlos me miró y me preguntó si me había cortado el pelo. No supo decir qué era, pero algo había cambiado. Yo sí lo sabía: había dejado de esconderme.

No os voy a decir que a todo el mundo le va a ir igual, porque cada piel es un mundo. Os cuento lo que me pasó a mí.

Mujer disfrutando de una tarde cálida en una terraza

Las dudas que yo tenía (y que seguramente tú también tendrías)

"¿Y si a mí no me funciona?"

Fue lo primero que pensé. Tiene 30 días de garantía: si no te convence, escribes y te devuelven el dinero. Eso, después de lo que me había gastado en cremas, me quitó el miedo a probar.

"Yo no me fío de pagar por internet"

Yo tampoco. Por eso me animé: se paga al recibirlo, al repartidor, en efectivo o con tarjeta. Sin meter datos de la tarjeta en ningún sitio. Y el envío es gratis, en 24/48 h.

"¿Sirve para cualquier zona?"

No, y prefiero ser sincera. Está pensado para esos bultitos blandos que cuelgan: cuello, axilas, escote, bajo el pecho, espalda o ingles. No es para el párpado ni cerca del ojo, ni para lunares ni verrugas planas o de manos y pies. Yo tenía uno pequeño en el párpado y ese se lo enseñé a mi médica. Y si algo cambia de color o de tamaño, sangra o pica, lo primero es que lo vea un médico.

Lo que cuentan otras personas que lo han probado

★★★★★

"Tenía dos en la axila que se me irritaban con la cuchilla. Al tercer día ya se veían secos y al quinto se habían caído. No me dolió nada."

— Carmen R., 61 años, Málaga

★★★★★

"Lo compré con desconfianza, la verdad. Pagué al repartidor y lo usé esa misma tarde. Mucho más fácil de lo que pensaba."

— Ana Belén M., 48 años, Murcia

★★★★★

"Mi madre tiene 70 años y se lo puso ella sola en el cuello. Le compré otro para mí."

— Lourdes P., 44 años, Zaragoza

Si me lo llegan a contar hace seis años, me habría ahorrado muchos pañuelos en agosto. Por eso lo escribo. Si a alguien le ayuda a dejar de esconderse, ya habrá merecido la pena.

ClearSkin Pro

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Lápiz aplicador + 40 anillas (20 pequeñas y 20 grandes) + toallitas.

29,99 €

Pack 2 kits: 39,99 € · Pack 3 kits: 49,99 €

Pagas al recibirlo · Envío gratis 24/48 h · 30 días de garantía

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Riesgo de agotarse: Alto   🚚 Envío gratis

Historia basada en experiencias de clientas. Solo para verrugas colgantes (acrocordones) de base estrecha; no usar en párpados, mucosas, zona genital, lunares ni verrugas planas. Si una lesión cambia de color, tamaño o forma, sangra o pica, consulta a tu médico. No es un producto sanitario. Los resultados pueden variar de una persona a otra.